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Glaucoma: ceguera silenciosa

Jul 29, 2020

El glaucoma es la principal causa de ceguera irreversible en la población. Los controles oftalmológicos periódicos son fundamentales para hacer un diagnóstico precoz y evitar así que esta enfermedad afecte la calidad de vida de las personas. Mantener un control periódico de la visión es fundamental para evitar enfermedades que muchas veces no presentan síntomas en sus etapas tempranas, pero que si no se detectan a tiempo pueden causar severas consecuencias.

Dentro de estas patologías está el glaucoma, enfermedad que es la principal causa de ceguera irreversible a nivel mundial. Lo más grave, según explica el doctor Francisco Pooley, glaucomatólogo del Centro de la Visión, es que la prevalencia de esta patología va en aumento y se espera que el año 2020 existan más de 80 millones de personas con glaucoma. “En poblaciones como la nuestra, más del 50% de las personas con glaucoma desconoce que la padece”, dice el especialista.

Y es que estos pacientes mantienen una relativa buena agudeza visual hasta etapas avanzadas de la enfermedad, lo que los hace pensar que no tienen ningún problema hasta que muchas veces ya es demasiado tarde.

¿Qué es el glaucoma?

Se trata de un grupo de enfermedades oculares en las cuales hay un daño progresivo del nervio óptico que lleva a un compromiso irreversible del campo visual y, potencialmente, a la ceguera. “Con frecuencia esta neuropatía óptica glaucomatosa se asocia a una presión intraocular elevada, pero esto no es un requisito. De hecho, en algunas regiones del mundo hay una mayor frecuencia del glaucoma de tensión normal. De ahí la importancia de no confiarse solo en la toma de la presión intraocular para diagnosticar o descartar esta enfermedad”, explica el doctor Pooley.

Existen exámenes complementarios como la tomografía de coherencia óptica u OCT que ayudan al diagnóstico, sobre todo en etapas tempranas de la enfermedad, pero no existe ningún examen que de manera aislada confirme el diagnóstico de glaucoma. “Esto solo lo puede realizar el médico oftalmólogo haciendo un análisis global de lo que encuentra al examen del nervio óptico, junto a los resultados del campo visual y otros exámenes”, comenta el especialista.

Si es detectado a tiempo, con los tratamientos actuales hay una alta probabilidad de controlar el glaucoma, evitando así la pérdida de visión y, en consecuencia, la funcionalidad de los pacientes. De lo contrario, lo que habitualmente ocurre es que el paciente consulta habiendo desarrollado una pérdida significativa e irreversible del campo visual.

“En estas etapas avanzadas la funcionalidad se puede ver comprometida, manifestándose en dificultad para realizar actividades cotidianas como leer, caminar o manejar, lo que implica un deterioro de la calidad de vida del paciente”, explica el doctor Pooley.

¿Cómo prevenir el glaucoma?

El diagnóstico precoz y el tratamiento oportuno son fundamentales. “Durante el control oftalmológico rutinario se realiza el examen del fondo del ojo, donde el médico evalúa el aspecto del nervio óptico, lo que permitirá sospechar un glaucoma”, dice el doctor Francisco Pooley.

La frecuencia de los controles va a depender de la edad y de los factores de riesgo que posea cada persona, pero, en general, se recomienda tener un control cada dos años antes de los 40 años y después de esa edad realizar un control anual, sobre todo en personas que posean factores de riesgo como antecedentes familiares de glaucoma.

Es importante saber que sobre los 55 años el riesgo aumenta de manera más significativa.

Bajar la presión

El objetivo de cualquier tratamiento para el glaucoma es bajar la presión intraocular, ya que la evidencia científica ha demostrado de manera categórica que eso permite hacer más lento o incluso detener la progresión de la enfermedad. Para ello, existen distintas opciones.

“La alternativa inicial más frecuente son las gotas hipotensoras que bajan la presión del ojo, pero también existen tratamientos con láser y cirugías filtrantes para glaucoma. Sin embargo, estas cirugías están reservadas para pacientes que no responden a los tratamientos más conservadores o que, por alguna razón, no pueden acceder a ellos. Los riesgos de estas cirugías son bajos y tienen alta probabilidad de éxito en manos de oftalmólogos expertos en glaucoma”, explica el doctor Pooley.

Además, agrega que en los últimos años ha aparecido un nuevo grupo de cirugías mínimamente invasivas cuyo perfil de riesgo es menor pero también se asocia a una menor reducción de la presión intraocular en la mayoría de los casos.

El especialista enfatiza que, aunque el tratamiento esté funcionando bien y logre mantener la presión del ojo dentro del rango normal, es fundamental que el paciente mantenga sus controles periódicos para monitorear la enfermedad de manera correcta. “El estar operado o estar usando sus gotas hipotensoras no asegura estabilidad. Solo el correcto monitoreo y los controles periódicos por parte del especialista van a poder determinar si el glaucoma se encuentra estable”, finaliza el doctor Pooley.

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